El año pasado nos mudamos, por causas ajenas a nuestra voluntad, a un pisito de cuarenta metros mal distribuido, pero era el único con un alquiler asequible.
Después de un año, descubro que todavía quedan administraciones donde tengo que cambiar la dirección.
A ver, lo primero fue el padrón municipal; con el "contrato" de alquiler en mano fue rápido. Para que siguieran llegando las facturas a casa, había que llamar a las operadoras del teléfono móvil (se tarda un rato, pero no te mueves de casa). Y para que siguieran llegando los sellos coleccionables, llamadita a Correos.
Cuando nos pusimos malos, tuvimos que ir al ambulatorio en horario de oficina para dar la dirección nueva y pedir médico. El recibo del seguro del coche no llegó, así que fue otra mañana para ir a los bancos, porque también hay que ir en persona a cambiar la dirección.
Tampoco llegó, y esto es más absurdo, el recibo del impuesto de circulación (IVTM). ¿Porqué la oficina de recaudación municipal no tenía la nueva dirección si ya estaba en el padrón? En fin, se solucionó por teléfono, aunque el recibo llegó con recargo. De todas formas, lo domicilié para no volver a tener problemas.
Ahora, casi un año después, descubro que tampoco me llega la vida laboral. ¿Acaso no cambié mi dirección en la seguridad social? Por lo visto, la Tesorería (TSS) no tiene nada que ver con el servicio de salud (SAS), y tendré que llegarme una mañana para cambiarlo. Y recordando, tampoco me llegó el borrador de la declaración de la renta (IRPF) que solicité, así que la Agencia Tributaria tampoco sabrá que me cambié de domicilio.
Este año hay primarias en Izquierda Unida, para elegir entre Gaspar y Marta. El método de votación es por correo: te mandan una carta franqueada con las papeletas a tu casa y la remites sólo con la papeleta que quieras (Gaspar, Marta o blanco). Resulta que en el censo aún aparece la dirección antigua, pese a que he solicitado el cambio de dirección reiteradas veces, por escrito y por e-mail. No sé si es que no le caigo bien al responsable (que podría ser) o es que es un incompetente (que seguro).
Con todos estos quebraderos de cabeza, no es de extrañar que la gente prefiera una vivienda estable, a ser posible en propiedad.
Resumiendo :
En persona: Ayuntamiento, SAS, bancos (2), TSS, Hacienda. Seis días.
Por teléfono: Oficina recaudación, móviles (2), sellos, amigos. Cuatro o cinco llamadas.
Vamos, que podría haber más coordinación entre las distintas administraciones y sólo tener que cambiarte en un sitio.
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